Nuestro rostro Janus, suspendido y girando lentamente. El artista digital habla de surrealismo, disciplina y un estudio en las montañas de Barcelona.
El artista visual Andrés Reisinger reimagina nuestro icónico rostro Janus como una estructura decorativa suspendida en un espacio ilusorio. Girando libremente en el aire, el rostro cambia de expresión lentamente. Hipnótico, fascinante y relajante. ¡Disfrútalo!

Reisinger, afincado en Barcelona, diseña interiores, productos y paisajes digitales en 3D tan oníricos como surrealistas y futuristas, ¡y tremendamente adictivos!
Con 12 años de colaboraciones experimentales y comerciales con diseñadores de primer nivel y también con marcas globales como Apple, Nike, Rimowa y Uniqlo, Andrés se ha convertido en uno de los creativos más destacados de su campo.
¿Cómo definirías tu estilo artístico?
Un modernismo guiado por la sensibilidad, con un sentido sutil del color.
¿Cuál es tu enfoque creativo al enfrentarte a nuevos proyectos?
Me gusta trabajar con el contexto. Intento deformar la realidad, pero no demasiado. Ahí es donde encuentro mi resultado surrealista. Mi trabajo no puede ser demasiado explícito, o se confundiría con lo que ya conocemos. La clave está en una ligera extrañeza. Si es demasiado raro, se descarta al instante; si no lo es lo suficiente, se absorbe en la realidad cotidiana.
¿Qué importancia tienen la experimentación y el juego en tu vida, y cómo los integras en tu trabajo?
Todo mi trabajo empieza en digital. Llevo más de 11 años trabajando con software 3D, así que para mí es de lo más natural bocetar directamente en 3D. En este proceso lúdico encuentro resultados muy variados, algunos inesperados. Siempre intento usar el propio proceso para realzar el resultado final. Esa es otra fuente de inspiración para mí: mi propio proceso.
¿Qué oportunidades únicas has vivido al decidir convertirte en artista visual / diseñador?
Siempre estuve dedicado al ámbito creativo. De niño estudié 10 años en el Conservatorio de Música Clásica. Esa actividad me enseñó mucho sobre disciplina. Y luego, en la universidad de arquitectura, me enseñaron a romperla y convertirla en algo nuevo. Fue entonces cuando empecé a experimentar con software 3D, lo que me permitió probar, explorar, hacer y deshacer rápidamente sin más recursos que mi propio tiempo. Ahora me gusta llamar a mi práctica multidisciplinar, con un núcleo basado en el medio digital 3D.
¿Cómo equilibras el trabajo y la vida personal?
Intento anotar objetivos y crear hábitos para alcanzarlos. Se me da bien organizar y gestionar varias actividades a la vez sin estresarme. Mantengo una buena rutina matutina que incluye técnicas de respiración, lectura y ejercicio. A veces intento combinar dos de mis actividades matutinas, como salir a correr con mi perro. Y procuro pasar mucho tiempo con mi maravillosa mujer, Mica.
¿De qué manera la vida mediterránea ha marcado tus ideas sobre el arte y el diseño?
La forma de vivir el día a día es muy interesante. También el uso del blanco cambió mi idea preconcebida sobre él.
¿Tu secreto mediterráneo mejor guardado?
¡Las montañas cerca del mar!
Lo que no puede faltar mientras trabajas en un proyecto: Hacer ejercicio alivia el estrés y te hace más lúcido.
Tu obsesión actual: Los humanos digitales.
Tres grandes influencias: El modernismo italiano, Maurizio Cattelan y la arquitectura moderna tardía.
Tu rincón favorito para trabajar: Mi estudio en las montañas de Barcelona.
Si no fueras ilustrador, serías: Músico o cineasta.
Álbum que tienes en bucle ahora mismo: Woody Shaw Quintet in Tokyo 1981.
El mayor riesgo creativo que has asumido en tu carrera: ¡Empezar a crear muebles!
Descubre la colección Janus & Apollo, o explora todos los floreros de papel.
Web: reisinger.studio
Instagram: @reisingerandres / @reisinger.studio